viernes, 8 de abril de 2016

SOCIEDAD Y DEMOCRACIA

El 30 de mayo de 2003 los policías nacionales Julián Embid Luna y Bonifacio Martín Hernando morían asesinados con una bomba lapa colocada en el coche que utilizaban. En la mañana del día 31, al llegar a la catedral de Pamplona, el presidente del Gobierno, Aznar, y el ministro de Interior, Ángel Acebes, fueron aplaudidos y Zapatero y Llamazares, abucheados.