jueves, 29 de septiembre de 2016

CORRUPCIÓN EN LA POLICÍA

El día 12 de septiembre, antes de conocer las listas de condecorados, ya me habían llegado algunas noticias de que la corrupción imperante en la concesión de medallas desde hace décadas, con gobiernos de PP y PSOE, seguían empeorando. Aquí el enlace de mi artículo en Confidencial Andaluz al respecto.
http://confidencialandaluz.com/la-corrupcion-de-las-medallas-policiales/

Una vez conocida la lista de medallas los sindicatos han reaccionado de distinta manera pero a mi me ha llamado la atención lo que dice el SUP, el que ha sido mi sindicato durante 34 años, porque es como ver a un maltratador que abusa de su familia en su casa y sale en manifestación con pancarta a protestar contra otros maltratadores.

El SUP lleva razón en lo que dice respecto a las injusticias de las condecoraciones y el maltrato que supone para policías que las merecen y que han sido marginados, concediéndolas a quienes no las merecen, pero ese trato mezquino, ruin, injusto, que denuncian contra la Dirección General de la Policía es exactamente el mismo que ha tenido la actual Comisión Ejecutiva Nacional con algunas personas cuya trayectoria en el sindicato merecía un reconocimiento de despedida y no un juicio sumarísimo sin garantías. 

Es hipócrita, cínico y denota la falta de escrúpulos y ausencia absoluta de ética denunciar el mismo comportamiento en que se incurre. Compañeros que merecían una despedida con una placa o una insignia de oro y han sido maltratados con mentiras y expedientes falaces por personas que han actuado como los militares nazis fusilando a cualquier judío solo por serlo, aquí se ha sancionado a cualquiera que no estuviera de acuerdo con el burka mental impuesto y no comulgara con determinadas prácticas sindicales. Por ejemplo, un candidato a ser elegido representante en un comité básico en policía judicial de un comité del Levante que obtiene más del doble de votos que su contrincante, es ignorado y es ella quien es liberada como miembro del Comité Provincial. El compañero tenía la mala costumbre de pensar por si mismo y de decirlo, de defender una policía respetuosa con los derechos civiles. 

Y no digo lo de premiar en su salida del sindicato a quienes lo merecen por mí, que tengo la insignia de oro tanto nacional como de varios comités provinciales y federales, sino por otros compañeros que han recibido el mismo trato por parte de la dirección del SUP, y peor, que el que denuncian que concede la Dirección General de la Policía a quienes merecían ser reconocidos y son ignorados. En el SUP son dilapidados, metafóricamente hablando.

El comportamiento mezquino y ruin de esta Comisión Ejecutiva Nacional no ha tenido limites en sus tres años de mandato. Baste decir que en las tres asambleas nacionales han dedicado tiempo a tratar de arrojar sombras sobre mi gestión sin conseguirlo, porque sus burdas mentiras son fácilmente desmontables y los dejan en evidencia. Alguno/a está enfermo/a de odio y complejos.

Son muchos los hechos con los que se califican pero el tratamiento que conceden a los jubilados es significativo. Los jubilados, los que se partieron la cara en la clandestinidad con valentía, dieron lugar a que se modificaran los estatutos del sindicato para que mientras vivieran pudieran ser elegidos y elegibles, superando las trabas legales que puso el abogado del Estado y creando la figura del jubilado honorario para permitir que pudieran seguir opinando y votando. Negar ese derecho, reconocido en el artículo 6 de los Estatutos inscritos en el registro especial de asociaciones del Ministerio, alegando los reparos del abogado del Estado que fueron subsanados señala el nivel donde coloca el listón de la ética la actual dirección nacional. 

Retirar la acusación popular en la denuncia del ático de Marbella o sancionar y expulsar a los que defienden una organización democrática y una policía que respete los derechos humanos y civiles de la ciudadanía es una declaración de principios que cambia el sindicato independiente y reivindicativo, respetado en la sociedad que fue el SUP, por uno más de los corporativos que nacieron para dificultar la capacidad de actuación de un sindicato decente. Tener una asignación de casi 1.200€/mes con los que se está adquiriendo una vivienda en Madrid, cuando en ese caso la dieta que correspondería seria de 500€ eleva a la categoría de políticos de la Casta a quienes así se conducen. Otros dirigentes que han estado antes en Madrid desplazados desde otras plantillas, con una dieta de 900€/mes para manutención han abonado la hipoteca de una vivienda para que fuera propiedad del sindicato. Es una diferencia, como el no haber ascendido estando liberado mientras la actual secretaria general lo ha hecho dos veces (y su marido otras dos), o haber tenido 54 querellas y 11 expedientes disciplinarios en 27 años de liberación mientras la dirigente actual lleva 20 años liberada y tiene 0 expedientes (bueno, mentira, tiene uno, con apercibimiento porque perdió/le quitaron su cartera con la placa). En todos esos expedientes y querellas ni una sola vez apelé al órgano colegiado responsable, la comisión ejecutiva nacional, no fuera a ser que algún/a miedoso/a no fuera capaz de explicar bien las razones que llevaban a actuar como lo hacíamos. Y creo que hice bien a la vista del resultado obtenido en las mismas y de lo que he conocido con posterioridad.

Quienes tienen un comportamiento desagradecido, de ausencia de reconocimiento, desprecio y ataques a quienes en el pasado han trabajado por el SUP, sin ascensos, sin llevarse vivienda en propiedad ni otra cosa que expedientes y querellas, no tienen legitimidad moral para exigir a los políticos y mandos de la Dirección General de la Policía que se comporten de forma distinta a lo que hacen ellos. O se predica con el ejemplo, o, si se denuncian comportamientos idénticos a los que lleva a cabo el denunciante, la hipocresía cínica acaba siendo indigna, despreciable, insoportable de sobrellevar en silencio porque nos llevaría a una convivencia entre garrapatas en una zahúrda moral.